jueves, 14 de abril de 2016

JORNADAS MADRID 1936-1948: CIUDAD, CAPITAL, FRENTE Y RETAGUARDIA


Nos informan desde la red Clío de la celebración de unas jornadas muy interesantes en Madrid, a cargo del Instituto de Historia Social y de la Universidad Complutense de Madrid. 

Reproducimos parte del programa:

¿Otra vez la Guerra Civil? 

En 2016 se cumplen 80 años de la sublevación militar que originó ese conflicto, quizá el acontecimiento de nuestra época contemporánea que más atención ha recibido. Sin embargo, frente a la aparente tiranía del aniversario, que parece obligar a recordar lo ya sabido, los días 14 y 15 de abril pretendemos hacernos una pregunta: ¿qué desconocemos aún de aquella historia? 

Estas jornadas de estudio plantean repensar la Guerra Civil, su recuerdo y sus consecuencias en la posguerra que le siguió desde un lugar apenas explorado hasta la fecha: Madrid. Ciudad, capital, frente y retaguardia. 

Estas fueron las coordenadas que la definieron, y no sólo hasta 1939. Para llevar a cabo esta reflexión contaremos con las investigaciones más novedosas al respecto. También queremos proponer otra forma de investigar desde la Universidad. 

En este marco presentaremos el atlas histórico on-line que está desarrollando nuestro proyecto de investigación. Una iniciativa que pretende ser una forma de comunicación con la sociedad, una construcción colaborativa del conocimiento sobre el pasado desde el presente. Y para cerrar las jornadas, contaremos con la ayuda de colegas de diferentes universidades, con quienes evaluaremos la pertinencia de otra pregunta: ¿qué importancia tuvo Madrid entre 1936 y 1948?

lunes, 11 de abril de 2016

Los secretos del topo de La Isleta

Entre 1936 y 1968 once hermanas escondieron durante 33 años a Pedro Perdomo Pérez. Salió ciego y enfermo y murió en 1974 un año antes que Franco, su verdugo. Su único delito fue ser comunista.
Dos meses después de su encierro la Guardia Civil ofreció 2.000 pesetas por su paradero para fusilarlo.
Los sobrinos que vivieron noches de zozobra y miedo recuerdan décadas después aquellos días; eran niños que entraban y salían de las casas aunque muchos jamás vieron a Pedro. 
Pedro Perdomo Pérez, “el topo de La Isleta”, era chófer de guaguas, tenía 30 años, nació en Haría (Lanzarote) y vino con sus padres a Las Palmas de Gran Canaria. Vivía en la calle Bentagache de La Isleta con sus padres y hermanos. Pertenecía al Partido Comunista. El 18 de julio de 1936 se convirtió en topo para salvar su vida; el 22 de abril de 1969 recobró la libertad ciego y enfermo. Fue dos de los primeros españoles perseguidos por la dictadura que se presentó a las autoridades tras prescribir todos los delitos políticos anteriores a la Guerra Civil español. Un tiroteo en el que murieron dos soldados en la calle Faro el 20 julio del 36 llevó a Pedro a recluirse en varias casas familiares de La Isleta. Sus compañeros en la refriega no tuvieron tanta suerte y nueve de ellos fueron detenidos y juzgados por un tribunal militar.

sábado, 9 de abril de 2016

Quince familias más se interesan en identificar a víctimas del franquismo enterradas en la fosa común de Vegueta

Ante la posible noticia de que finalmente se proceda a exhumar la fosa común del Cementerio de Las Palmas, antigua necrópolis de Vegueta en la que se encuentran enterradas al menos 60 víctimas del Franquismo, dos asociaciones de Memoria Histórica de Canarias  iniciaron hace apenas unos días una campaña para tratar de localizar a más familiares de las personas que fueron fusiladas y sepultadas en este lugar. Tres días después de que se publicaran los nombres en distintos medios de comunicación y redes sociales, quince familias se han puesto en contacto con estos colectivos, con el objetivo de identificar a sus allegados.

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Una asociación estatal ofrece asesoramiento para exhumar la fosa común del cementerio de Vegueta

 Santiago Arcas, presidente de la ARDF Desaparecidos, considera que es inviable hacer una prospección, ya que hay unos 180 cadáveres en ella. Opta por exhumarla en su totalidad y posteriormente crear un banco de ADN. En ella se estima que se localizan hasta 180 restos mortales, de los que entre 60 y 70 corresponderían a víctimas de la represión.

Fuente: Canarias Ahora

viernes, 8 de abril de 2016

La Isleta de los años 30: la República frena la peste

La Isleta años 30:  la República frena la peste
Una fotografía de abril de 1928 que documenta “el caso de peste número 32” en una “choza” de La Isleta es una de las aportaciones de la exposición El compromiso canario de Negrín y Pascua 1931-1933, abierta en el Centro Cultural Pepe Dámaso hasta el 14 de abril (horario de 9-13 y 15-20 horas).
La muestra, producida por la Fundación Juan Negrín y estrenada en su sede en 2015, recupera un episodio de la historia de Las Palmas de Gran Canaria desconocido para el gran público que permite atisbar los vientos de modernidad que trajo la República.
A finales de los años 20 La Isleta es un barrio insalubre donde se han documentado casos de peste, esta situación no sólo es un problema de salud sino que además pone en riesgo al propio Puerto de La Luz, pulmón de la ciudad. Si hay epidemia, el puerto se cierra.
La agrupación socialista de Las Palmas se reúne en el Teatro Circo y decide que este problema debe solucionarlo “el médico”. El médico es el grancanario Juan Negrín López ya por entonces catedrático de Fisiología en Madrid.
Según expuso José Medina Jiménez, presidente de la Fundación Juan Negrín, en la inauguración de la muestra este jueves en La Isleta, Negrín da el paso,  acepta la candidatura a diputado por Las Palmas y empieza una carrera política que le llevaría a presidir el gobierno de la República en los últimos años de la guerra civil.
El médico canario pide a sus correligionarios que le acompañe en la lista un médico de Valladolid que se llama Marcelino Pascua como diputado cunero. Pascua, ya científico de gran prestigio, llegaría a ser director general de epidemiología de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Dos días después de las elecciones, el 16 de abril de 1931, Indalecio Prieto y Juan Negrín solicitaron al gobierno que Pascua fuera nombrado director general de Sanidad. Entonces este departamento dependía de Gobernación. Ambos conocían la valía del médico vallisoletano.
Uno de los recortes de periódico que incluye la exposición.
“Pascua lo primero que hizo fue venir a La Isleta y entender el problema”, señaló Medina, para quien “la sanidad en España tiene un comienzo que se llama Marcelino Pascua”.
El concejal de Participación Ciudadana y del distrito La Isleta-Puerto-Guanarteme,  el historiador Sergio Millares, destacó este jueves que la exposición de “El compromiso canario de Negrín y Pascua, 1931-1933” en el Centro Cultural Pepe Dámaso es la primera colaboración del Ayuntamiento y la Fundación Juan Negrín, un camino en el que ambas instituciones pretenden seguir avanzando.
El concejal anunció que la exposición es la antesala a la celebración del aniversario de la proclamación de la 2ª República en Las Palmas de Gran Canaria. Millares adelantó que el 14 de abril se celebrará la efeméride con una obra de teatro y una mesa redonda en la que varios expertos en memoria histórica debatirán sobre la oportunidad de realizar una excavación en el Cementerio de Vegueta en busca de los restos de los fusilados de San Lorenzo. “Esta decisión aún no está tomada”, subrayó el concejal.
Fotografías como la de la choza en la que se detectó el caso de peste número 32 con su pie de foto original, planos, textos y un selección de artículos publicados en la prensa de la época componen la exposición comisariada por el periodista Diego Talavera en febrero de 2015.
Para su exposición en La Isleta, la muestra se enriquece con una colección histórica de planos de esta parte de la ciudad cedida por el arquitecto Vicente Díaz.

miércoles, 6 de abril de 2016

Barreto: "El obispo Pildain deslegitimó al régimen en Gran Canaria"

El historiador repasará la figura del prelado en las Jornadas de la Historia de la Iglesia

(Manuel Ojeda)
Una aproximación histórica a la religiosidad popular y, sobre todo, el seminario para analizar el papel que desempeñó Antonio Pildain, obispo de la Diócesis de Canarias entre 1936 y 1966, son los temas principales que se proponen en las XVI Jornadas de Historia de la Iglesia en Canarias, que se desarrollarán entre el lunes y el jueves de la próxima semana. Esta iniciativa del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (Istic) tendrá lugar en las instalaciones del Campus Universitario de Tafira.
Barreto: "El obispo Pildain deslegitimó al régimen en Gran Canaria"El programa del evento recoge la participación de destacados ponentes en las materias que se tienen previsto abordar. Entre ellos se encuentran Juan Carlos Arencibia, integrante del Departamento de Historia de la Iglesia y que intervendrá en la primera sesión con la ponenciaLos obispos ilustrados ante la religiosidad popular.
También sobresale la participación de José Miguel Barreto, compañero de departamento de Arencibia, quien será el encargado de iniagurar, también el próximo lunes, el seminario dedicado al obispo Antonio Pildain Zapiain, cuando se conmemoran los cincuenta años del final de su pontificado.
La ponencia Pildain: "Para algunos llegué demasiado tarde" inaugura la serie de charlas que tendrán como protagonista al que fuera obispo de Canarias entre los años 1936 y 1966.
José Miguel Barreto explica que
"el régimen franquista, en Gran Canaria, se vio desligitimado por el Pildain", al que considera un hombre de "su tiempo" que le hizo frente "a todas las formas de represión del franquismo de forma sistemática, y lo hizo durante 22 años, desde el 37 con la liberación de la segunda saca de Agaete hasta la muerte de Juan García El Corredera en 1959", señala el historiador, quien apunta a su vez que esta actuación supone un hecho diferencial en la historia de la iglesia canaria con respecto a otros ámbitos del estado, "y fue lo que propició que lo trasladaran".
En ese contexto hay que situar su enfrentamiento con Franco. A primera vista, este conflicto se produce por la programación de un baile con motivo de la visita del dictador a la Isla y que le sirvió como pretexto para no recibirle en la Catedral, "pero lo que hay en el fondo es la intención de las autoridades franquistas de la época de sacar al obispo de la Diócesis de Canarias", explica detalladamente José Miguel Barreto.
Las razones reales de los desencuentros con el régimen, según el profesor y miembro del Departamento de Historia de la Iglesia, fueron el compromiso del Pildain con las víctimas del franquismo desde el año 1937: "Tiene bastante éxito en muchas sus gestiones, logra muchos indultos de condenas de muerte con sentencias de tribunales militares; consigue sacar un determinado número de encarcelados del Lazareto de Gando; mientras los presos están en la cárcel, atiende económicamente a sus familias; impide el funcionamiento del tribunal de responsabilidades políticas, declarando incluso en el sínodo del 47 que ningún cura diocesano pasara cualquier tipo de información que pudiera conducir a las autoridades franquistas a llevar ante los tribunales a los presos, la mayoría del PSOE y de Izquierda Republicana...".
Todo esto va minando las relaciones de las autoridades franquistas con Pildain y un sector de la Diócesis, en el fondo y no en apariencia. Porque en palabras del propio obispo , según apunta José Miguel Barreto, "aquí hay mucho catolicismo fariseo, mucho codearse con autoridades eclesiásticas, asistir a procesiones, pero después de todo esto están los negocios más inmorales de la historia contemporánea".
NADIE BAJO PALIO EN LA CATEDRAL 
Como persona previsoria, antes del incidente histórico de la Catedral con Franco cuando Pildain se negó a recibirlo por haberse aprobado la realización de un baile agarrado en el Gabinete Literario con motivo de la visita del dictador en el año1950, la Diócesis de Canarias, en el sínodo del 47, establecía que ningún seglar iba a entrar bajo palio en el edificio catedralicio y que tampoco ninguno se iba a poner en el presbiterio al lado del Evangelio, ni siquiera si era jefe del Estado, cuando en el resto del país se hacía. También apunta José Miguel Barreto que Pildain encontró un defensor ante las acusaciones del régimen en la persona del cardenal Pedro Segura, arzobispo de Sevilla. Éste le escribe al nuncio diciendo que todo lo que se estaba diciendo sobre Pildain en Canarias era una enorme calumnia. A partir de ahí, se dio carpetazo y se acabó todo. El obispo contaba con al apoyo popular, pero no con el de Matías Vega, presidente del Cabildo, y de los alcales. M. O.