miércoles, 1 de agosto de 2018

Homenaje el 4 de agosto de 2018 en Las Palmas de Gran Canaria

Cartel 4 AGOSTO 2018 (PCPC)

Desde el Partido Comunista del Pueblo Canario (PCPC) y su Juventud Comunista queremos trasladarles nuestra invitación al acto de Homenaje a los Héroes y Heroínas de la clase obrera canaria que tendrá lugar el sábado 4 de agosto a las 12’00 horas en el parque San Telmo, Las Palmas de Gran Canaria.

Recordar que el 6 de agosto de 1936 la dictadura militar franquista asesinó en el campo de concentración de la Isleta al comunista Eduardo Suárez, diputado del Frente Popular, y al socialista Fernando Egea, delegado del Gobierno de la II República. Es necesario, en torno a esta fecha, recordar también a todos los hombres y mujeres que, de forma ejemplar, dieron su vida por la defensa de la República y se enfrentaron a las atrocidades de la dictadura fascista de Francisco Franco.
Contribuiremos de esta manera a hacerles un reconocimiento como lo que son, un ejemplo de valentía y dignidad que sirve como testigo para las luchas presentes y futuras que han de enfrentar el pueblo trabajador. 
Por todo ello se invita a que todos los interesados acudan a este acto donde habrá intervenciones políticas y musicales. 

martes, 31 de julio de 2018

Civil, hijo de un político de la República y fusilado por “rebelión”: la represión franquista también golpeó a Sidi Ifni

Jesús Moreno aceptó un cargo en la Delegación del Gobierno en Sidi Ifni en sustitución de su padre en 1935. Un año después fue detenido junto a otros militares que se negaron a sublevarse con Franco
La mujer y la hija de Jesús también fueron víctimas de la represión. Armonía Lobo fue perseguida por ser su viuda y detenida dos veces. Tuvo que deshacerse de casi toda la documentación y fotos de su marido
Iyo siempre escuchó a su madre decir que ojalá supiese donde estaba enterrado Jesús. Quiere hacerse las pruebas de ADN para conocer si está enterrado en la fosa común de Vegueta, que se pretende exhumar pronto

Árbol genealógico de la familia de Jesús Moreno.
Iyo Moreno perdió a su padre cuando apenas tenía un mes de vida. La historia de su familia quedó marcada por la represión franquista. En julio de 1936, su padre, Jesús Moreno, fue detenido cuando trabajaba como adjunto civil en la Delegación del Gobierno de La República en Sidi Ifni junto a militares que se negaron a la sublevación militar. La última vez que lo vio, en brazos de su madre ya que apenas tenía un mes de vida, zarpaba en un barco rumbo a Las Palmas de Gran Canaria donde meses más tarde se le hizo un consejo de guerra y fue condenado a pena de muerte por “delito de rebelión”. Tenía solo 26 años cuando fue fusilado en el campo de tiro de La Isleta.
Hijo de un histórico político de la República en Jerez de la Frontera, Manuel Moreno, su detención en Sidi Ifni fue casi fortuita. Aceptó este puesto en África en sustitución de su padre, que ya era muy mayor y estaba enfermo. La familia consideró que era mejor que Manuel, que después de haber sido elegido diputado se trasladó a Madrid, se quedara en la capital y fuera su hijo Jesús quien aceptara este cargo, puesto que el trabajo estaba bien remunerado y lo necesitaba económicamente.
Jesús se había enamorado en Madrid de la madre de Iyo, Armonía Lobo, la hija del dueño de la pensión donde se alojó junto a su padre y su hermano José cuando se trasladaron a la capital desde Jerez de La Frontera. Había aprobado unas oposiciones al Catastro en el año 1935, pero mientras esperaba a que le dieran destino, su padre cayó enfermo y aceptó el puesto de Sidi Ifni en su lugar. Antes de su traslado, ya había visitado Rusia y había mostrado su simpatía por las ideas políticas de izquierdas. Iyo, que hoy día tiene 82 años, asegura que ha podido reconstruir la personalidad de su padre gracias a los testimonios de familiares y amigos que avalan que era una buena persona “con gran sentido de la justicia, lo que se conocía entonces como un hombre muy sano y bueno”, expresa emocionada.
Los padres de Iyo se casaron por poderes y una vez que Jesús se instaló en Sidi Ifni, Armonía Lobo se mudó al poco tiempo. En junio de 1936 nació la hija de ambos y apenas un mes un después se inició el golpe de Estado. En la sentencia dictada tras el Consejo de Guerra del 17 de octubre de 1936, que la familia de Iyo conserva, se determina que 21 personas fueran condenadas a pena de muerte. Otros militares y civiles fueron condenados ese mismo día a entre 8 y 24 años de prisión.
Jesús fue ejecutado el 22 de octubre de 1936. La sentencia hace alusión a que él y el resto de condenados acudían a “reuniones extremistas donde proferían gritos subversivos y manifestaciones injuriosas para el ejército y las personas del Movimiento Militar”. Su nieta, Silvia Barcelón Moreno señala que la familia tiene una idea de lo que él declaró en ese consejo gracias al blog del investigador canario Pedro Medina Sanabria, donde se recoge que fue preguntado si en su oficina se celebraban reuniones a puerta cerrada a las que acudía el alferez Aurelio Clemente Clemente, brigadas y sargentos del Batallón, si se habían celebrado reuniones en su domicilio o si pertenecía al comité anarquista del territorio. A todo ello respondió que no.

Yyo Moreno, hija de Jesús, fusilado en Las Palmas de Gran Canaria.
Iyo Moreno, hija de Jesús, fusilado en Las Palmas de Gran Canaria.
“Siempre escuché a mi madre decir que ojalá supiese donde estaba mi padre enterrado”
La viuda de Jesús fue la otra gran protagonista de la historia. Tras la detención de su marido se trasladó a Madrid, donde vivía su familia. Vivió un tiempo con la incertidumbre de no conocer qué le había ocurrido a Jesús. Silvia señala que no conoce la fuente exacta por la que su abuela se enteró de lo sucedido aunque es probable que recibiera una carta desde Sidi Ifni.
Iyo cuenta que su madre no lo tuvo nada fácil a su vuelta a la Península. Además de la pérdida de su marido sufrió por el encarcelamiento de su padre, Cesáreo Lobo y el de su cuñado, el capitán Alejandro Gutiérrez, del Batallón Alpino de la Sierra del Guadarrama. Armonía decidió trasladarse a Valencia hacia 1940 huyendo del ambiente de la capital. Allí trabajó como secretaria pero fue perseguida, detenida al menos dos veces y pasó unos meses en prisión, por causas concretas que desconoce aunque siempre mantuvo amistades de izquierda y era la viuda de uno de los fusilados de Sidi Ifni.
La hija de Jesús Moreno lamenta que apenas conserva recuerdos fotográficos de su padre. Cuenta que su madre se vio obligada a deshacerse de la mayor parte de las fotos y documentos  al estar siendo perseguida. Otra de las anécdotas que narra es que le denegaron durante años recuperar su partida de nacimiento “cuando mi madre lo solicitó a Sidi Ifni se lo denegaron por ser hija de quien era”. Fue gracias a unos militares amigos de la familia que consiguió este documento.
Con mucho esfuerzo económico Armonía Lobo inscribió a su hija en la Alianza Francesa ya que no quería que fuera formada en el sistema educativo español del momento, dominado por la religión y la Falange. Más tarde, cursó el Bachillerato Superior en una academia privada de un colectivo de profesores republicanos que habían sido expulsados de la docencia pública por el franquismo. La viuda de Jesús Moreno logró así que su hija recibiera una formación mixta y laica “en unos años tan duros”, cuenta orgullosa Silvia Barcelón.
Iyo asegura que siempre vivió con la verdad. Su madre en todo momento le contó quién era su padre y por qué lo habían asesinado. Armonía Lobo se volvió a casar años más tarde y tuvo más hijos. Se negó siempre a que su marido adoptara a la hija de su primer matrimonio, incluso ante los problemas para conseguir su partida de nacimiento.
“Siempre escuché a mi madre decir que ojalá supiese donde estaba mi padre enterrado”, asegura Iyo. Considera que, de haber sabido dónde estaban los restos mortales de Jesús Moreno habría llevado flores siempre que le fuera posible. En los años 80 Armonía viajó a Canarias, donde echó unas flores al mar en señal de recuerdo por su marido fusilado.
Existen indicios de que los militares y civiles fusilados aquel mes de octubre de 1936 en Las Palmas de Gran Canaria fueran trasladados a la fosa común del cementerio de Vegueta, donde fueron recordados en un homenaje en 2016. El Cabildo de la isla ha  agilizado recientemente el proyecto de exhumación de esta fosa común y expertos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria están elaborando un estudio para lograr este fin. Otro de los puntos donde fueron arrojadas víctimas del franquismo en la Isla es la Sima de Jinámar, un tubo volcánico de 80 metros de longitud. La Corporación Insular también se ha comprometido en estudiar su exhumación.
Iyo está dispuesta a hacerse las pruebas de ADN que permitan cotejar la identidad de los restos mortales que se encuentran en estos puntos y poder cerrar este ciclo de la historia. Tanto ella como su hija Silvia consideran que es importante trabajar en la dignificación de las víctimas, que se conozca su historia para que acontecimientos tan atroces como estos no se vuelvan a repetir.

El estudio de localización de los fusilados de San Lorenzo en la fosa común de Vegueta estará listo en septiembre

El informe definitivo con todas las acciones a seguir para la identificación y exhumación de las personas que se encuentran en este símbolo de la represión franquista se estima que estará finalizado a finales de año
El Cabildo de Gran Canaria asegura que no pondrá límites económicos ni de tiempo para dignificar a las víctimas que fueron arrojadas a esta fosa común
Los familiares del sindicalista Paco González, asesinado junto al alcalde del entonces municipio de San Lorenzo, celebran que su objetivo siga adelante

Los investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria tendrán listo en septiembre un primer informe sobre la localización de los fusilados de San Lorenzo que fueron enterrados en la fosa común de Vegueta. Los testimonios orales que manejan hasta ahora apuntan a que tanto el sindicalista Francisco González como el alcalde del entonces municipio de San Lorenzo Juan Santana se encuentran enterrados en el cuartel seis y la fosa número dos.
La comisión técnica que trabaja por lograr el objetivo de exhumar estas víctimas se ha reunido este miércoles. El director general de Presidencia del Cabildo de Gran Canaria, Marino Alduán, ha subrayado que, con ese informe inicial de septiembre, se valorará si se prorroga el convenio entre la Corporación Insular, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y la Universidad para el año 2019, algo que a priori estima que sí que se hará, ya que una vez esclarecida la localización de los fusilados de San Lorenzo, hay otras personas que fueron represaliadas y que “merecen también esa investigación”.
El estudio definitivo, con todas las acciones, se calcula que estará finalizado en el mes de diciembre. “Si el informe técnico así lo dice no se va a parar hasta que se esclarezca lo que es una necesidad democrática”, afirmó Alduán. Además, insiste en que la Corporación Insular no pondrá límites de dinero y tiempo para dignificar a las víctimas del franquismo que fueron arrojadas a esta fosa común.
El equipo de investigación está siendo coordinado por el profesor Javier Márquez y compuesto además por Xabier Velazco, como técnico especialista en arqueología, además de las profesoras Candelaria González y Beatriz Andreu, todos ellos de la ULPGC. En estos momentos se encuentran en una fase intensiva de recopilación de datos, analizando testimonios orales que ya tenían, entrevistas, documentos… a fin de elaborar este primer informe.
Cuentan con un presupuesto de 30.000 euros, la mitad abonado por el Cabildo de Gran Canaria y la otra por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, además de un convenio con la universidad que permite liberar a estos profesores para su trabajo de investigación.
Nota: 
No obstante, recuerdan que en la fosa se estima que fueron enterradas otras víctimas de la represión franquista. Una de ellas es  Jesús Moreno, que trabajaba como adjunto civil en la Delegación del Gobierno de La República en Sidi Ifni en 1936 y fue condenado a pena de muerte por un delito de “rebelión” y fusilado en Las Palmas de Gran Canaria.

viernes, 29 de junio de 2018

Homenaje a los asesinados por el franquismo en la Marfea

Un monumento, obra del escultor Francisco Pérez Betancor, recuerda a los represaliados que fueron arrojados al mar en la zona de La Laja el 3 de octubre de 1936

29.06.2018 | 01:37
Una escultura en el mirador de la playa de La Laja recuerda desde este jueves a los asesinados por el franquismo, cuyos cuerpos fueron tirados a la zona conocida como Marfea. Nueve personas fueron arrojadas desde ese acantilado el 3 de octubre de 1936, meses después del alzamiento militar de Francisco Franco contra la II República, aunque la memoria de los vecinos de la ciudad que vivieron los años de la Guerra Civil hablan de cientos de víctimas.
La obra ha sido posible gracias al esfuerzo del Foro Canario de Víctimas del Franquismo y de la Plataforma de Familiares de los Fusilados de San Lorenzo en recuperar la memoria de los represaliados de la Guerra Civil. Las personas que fueron arrojadas a la Marfea fueron Rafael Martín Vera, Juan Ramírez Llarena, Pablo María de la Cruz, Manuel López Díaz, Rafael Pérez de León -enfermeros del hospital San Martín-, José Cárdenas Pérez, Ramón Miranda Cabrea, Tomás Bautista Torres y los hermanos Juan y José Álvarez Cruz, según ha recogido el historiador Sergio Millares a través de testimonios orales y documentales.
El monumento, dos rocas de piedras unidas y abiertas al mar, obra del escultor Francisco Pérez Betancor, fue inaugurado ayer por el alcalde de la ciudad Augusto Hidalgo; el presidente del Cabildo Antonio Morales, así como familiares de víctimas del franquismo y asociaciones que colaboran en la Recuperación de la Memoria Histórica.

Fuente: La Provincia

sábado, 12 de mayo de 2018

La historia del cuartel seis de la fosa de Vegueta

La historia está más cerca de ser desenterrada. Los expertos que conforman la comisión técnica de la memoria histórica han empezado a recopilar información sobre la fosa común del cementerio de Vegueta en busca de los dos fusilados de San Lorenzo en 1937

Se trata de reconstruir la historia del cuartel seis», explica el profesor de la facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Javier Velasco, que junto a sus compañeros Beatriz Andreu y Candelaria González forman el equipo de historiadores que, dirigido por el doctor Javier Márquez, van a buscar los cadáveres de los dos fusilados de San Lorenzo que aún quedan en la fosa común del cementerio de Vegueta.
Precisamente en ese cuartel seis es donde se sabe que fueron depositados los cadáveres del último alcalde que tuvo el municipio de San Lorenzo, Juan Santana, y de Francisco González, fusilados en 1937 por los golpistas. Los análisis realizados hasta ahora apuntan que los dos cuerpos fueron depositados a un metro y medio de profundidad, pero aún queda por determinar si los restos siguen ahí ya que la fosa fue abierta en tres ocasiones (1942, 1947 y 1955) para añadir más cadáveres, y aún no se sabe si en estos procedimientos los dos fusilados de San Lorenzo fueron sacados de allí.
«La fosa del cementerio de Vegueta tiene una casuística distinta a las demás que hay en Canarias porque las otras, como en Tenoya, Fuencaliente o Jinámar, son clandestinas y hay que esperar a los análisis genéticos y los trabajos arqueológicos para determinar la identidad de los restos», detalla Velasco, «pero en Vegueta sabemos quiénes son y dónde están, y lo que queda por saber es si siguen allí».
Para ello, lo primero que se hará es terminar de recopilar la información relativa al enterramiento, algo que se ha iniciado ya este mes acudiendo al Archivo Histórico Provincial, los datos del propio cementerio y los archivos del Ayuntamiento, según la información ofrecida en una reunión que tuvo lugar en el Cabildo de Gran Canaria el pasado miércoles y en la que participaron el consejero de Cultura, Carlos Ruiz; el director general de Presidencia, Marino Alduán, en representación de Antonio Morales; los historiadores; y cuatro familiares que reclaman la exhumación de Francisco González. No hubo representación del Ayuntamiento, aunque hay que recordar que esta institución aporta la mitad de los 30.000 euros que el proyecto tiene consignado para este año. La otra mitad la aporta el propio Cabildo.
Tras la localización de los restos, los siguientes pasos serían la realización de catas para comprobar el estado de la fosa y los posibles riesgos para la seguridad que puedan afectar a las labores de exhumación, en caso de que se determine la presencia de los restos de González y Santana. El proceso terminaría con la identificación de los cuerpos de estos dos represaliados por el franquismo.
Ambos forman parte del grupo de los cinco de San Lorenzo que completan Antonio Ramírez Graña, secretario municipal; Manuel Hernández Toledo, jefe de la Policía Local; y Matías López Morales. Todos fueron fusilados el 29 de marzo de 1937 en el campo de tiro de La Isleta. Sin embargo los restos de estos tres últimos reposan en nichos del cementerio de Vegueta, no en la fosa común.
28 celdas
Este enterramiento está dividido en veintiocho compartimentos o cuarteles de unos seis metros cuadrados. En principio, podría parecer sencillo encontrar a los dos fusilados de San Lorenzo porque «según el sepulturero, mi abuelo y el alcalde fueron enterrados en la fosa común pero separados con una lápida», como explica Francisco González, nieto de uno de los represaliados. Sin embargo, el problema está en saber si además de ellos hay otras personas. Hay que recordar que en 1955 se abrió por última vez la fosa común para depositar allí los cadáveres de varias personas indigentes.
En estos momentos, en la fosa común del cementerio de Vegueta hay unas 162 personas pero no todas son víctimas del golpe de estado de 1936. Sí están los cinco de Telde o los 21 de Sidi Ifni que se opusieron al levantamiento militar y fueron trasladados a La Isleta para ser fusilados.
Esta mezcla es un hecho también distintivo del cementerio de Vegueta. «Las otras fosas de España están ocupadas casi de modo exclusivo por los asesinados de la Guerra Civil», apunta Marino Alduán, «aquí sin embargo fueron colocados en una fosa en la que había ya restos antes y después se añadieron otros». Solo en Paterna (Valencia) existe un caso similar al de la capital grancanaria.
Alduán pide que el cementerio de Vegueta deje de ser «una tumba oscura»
El director insular de Presidencia sentenció que el interés del Cabildo es que «el cementerio de Vegueta deje de ser una tumba oscura y se esclarezca una necesidad democrática»