domingo, 1 de octubre de 2017

Un cráneo con un tiro y munición confirman a Tenoya como pozo de la represión franquista en Gran Canaria

Los arqueólogos ya han localizado huesos de al menos 12 personas, pero seguirán excavando
La presidenta de la Asociación de Memoria Histórica de Arucas, Pino Sosa, espera con ansias que en este pozo se encuentren los restos mortales de su padre, desaparecido en 1937
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Los arqueólogos que excavan el pozo de Tenoya (Gran Canaria) han hallado en su interior munición de los años treinta y huesos de al menos 12 personas, entre ellos, un cráneo con un disparo, lo que confirma definitivamente a ese lugar como uno de los escenarios de la represión de la Guerra Civil.

El Cabildo de Gran Canaria financia desde 2013 una investigación para determinar si ese antiguo pozo de agua del municipio de Arucas fue uno de los lugares donde se asesinó a los alrededor de 140 vecinos del norte de Gran Canaria que desaparecieron en marzo de 1937, tras haber pasado meses recluidos en un campo de concentración franquista acusados de haber sido fieles a la Segunda República.

Los historiadores disponían de un relato directo de que así fue: el testimonio de un vecino de Gáldar al que fueron a fusilar en la boca del pozo de Tenoya en 1937, pero que salvó la vida porque un conocido lo sacó de la fila. Sin embargo, el contenido del pozo quedó sepultado durante décadas por toneladas de barro y olvido.


Los historiadores disponían de un relato directo de que así fue: el testimonio de un vecino de Gáldar al que fueron a fusilar en la boca del pozo de Tenoya en 1937, pero que salvó la vida porque un conocido lo sacó de la fila. Sin embargo, el contenido del pozo quedó sepultado durante décadas por toneladas de barro y olvido.

Los arqueólogos ya había encontrado esta primavera fémures inconexos que certificaban que ese pozo fue la tumba de un número indeterminado de personas. Ahora, han hallado restos óseos, munición y efectos personales que prueban que los hombres que allí yacen fueron ejecutados en los tiempos de la Guerra Civil; o más bien, en la represión posterior, ya que en Canarias apenas hubo contienda, puesto que los insurrectos tomaron las Islas desde el inicio.

El presidente del Cabildo, Antonio Morales, y la especialista que dirige los trabajos, Martha Alamón, han explicado este miércoles que, hasta el momento, se han recuperado medio millar de huesos humanos, así con una moneda de la República, correajes, una hebilla, 15 suelas de tipo de alpargatas frecuentemente utilizado en la isla en los años treinta y doce proyectiles para fusiles Mauser fabricados en Sevilla (llevan impresa la marca "PS", siglas de Pirotécnica de Sevilla).

Dos proyectiles de Mauser de arma larga sin detonar localizados en el interior del pozo
Dos proyectiles de Mauser de arma larga sin detonar localizados en el interior del pozo CANARIAS AHORA

El equipo va a seguir excavando en busca de nuevos restos humanos -se calcula que aún quedan otros 12 metros de sedimentos por levantar, tras haber profundizado casi 40- y ya ha comenzado a tomar muestras de ADN para tratar de identificar a los fallecidos, cuyos huesos aparecieron desperdigados y sin conexiones anatómicas entre ellos, porque fueros removidos tiempo después de caer al pozo.
El Cabildo de Gran Canaria lleva más de 300.000 euros invertidos en la excavación y estudio arqueológico de este pozo, en un proyecto emprendido por la anterior corporación (presidida por el PP) y continuado por la actual (dirigida por Nueva Canarias y PSOE).
"Entendemos que una sociedad democrática debe reparar el daño que hizo la dictadura, asesinando a personas inocentes, rompiendo familias y haciendo desaparecer a gente por la única razón de ser demócratas", ha señalado Morales, en una comparecencia ante el pozo.

El presidente del Cabildo ha recordado que, en su momento, ya se excavó el pozo del Llano de las Brujas, de donde se recuperaron 24 cuerpos, y que preparan dos nuevos trabajos para buscar a desaparecidos de la dictadura en la fosa común del cementerio de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria, y en la Sima de Jinámar.

"El Cabildo va a seguir con iniciativas como esta, que ayuden a recuperar la memoria histórica y la verdad de lo que sucedió en aquellos momentos de represión en la isla", ha recalcado.

La presidenta de la Asociación de Memoria Histórica de Arucas, Pino Sosa, que lleva toda su vida buscando a su padre, un latonero del que no hay noticias desde marzo de 1937, ha agradecido este miércoles a las instituciones de la isla el apoyo a esta excavación.

"Los pozos no son para esconder cadáveres. Los pozos son para dar vida", ha señalado, emocionada, Sosa, que ansía saber dónde está su padre y "poner sus huesitos donde deben estar, en el cementerio".

La arqueóloga Martha Alamón ha subrayado que los restos que se han recuperado hasta la fecha constituyen ya "una prueba clara de los crímenes que se cometieron en este pozo de Tenoya".

"El cráneo completo que hemos recuperado tiene un disparo, con orificio de entrada en el temporal izquierdo y de salida en el derecho. Es decir, tenemos todas las evidencias que hablan del horror que hace 80 años tuvo lugar aquí", ha enfatizado. 
Fuente: Canarias Ahora

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miércoles, 13 de septiembre de 2017

130.000 CANARIOS EMIGRARON DE LAS ISLAS DURANTE LA DICTADURA DE FRANCO

Fue América sin duda - escribe Valentín Medina Rodríguez - el principal destino por lo que se refiere a la emigración de los canarios en los últimos cuarenta años. Sin embargo no podemos decir lo mismo para el conjunto español, puesto que en este período las salidas con destino a América (1940-1941) y África (1942-1946), primero, de nuevo a América (1947-1960), y, por último, a Europa (1961-1980), rompen con la uniformidad que encontramos en nuestro Archipiélago.

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        Analizar en pocas líneas lo que ha significado el proceso emigratorio canario, desde los años cuarenta hasta la década de los ochenta, encierra una gran complejidad. Y esto, porque se trata de acercar al lector fenómenos tan complicados como el alcance de la emigración legal y clandestina, junto a los reagrupamientos familiares hacia América Latina, sin olvidarnos de nuestra proyección transmigratoria, en este caso reducida, en dirección a los continentes europeo y africano.



La emigración transoceánica

       Es América sin duda el principal destino por lo que se refiere a la emigración de los canarios en los últimos cuarenta años. Sin embargo no podemos decir lo mismo para el conjunto español, puesto que en este período las salidas con destino a América (1940-1941) y África (1942-1946), primero, de nuevo a América (1947-1960), y, por último, a Europa (1961-1980), rompen con la uniformidad que encontramos en nuestro Archipiélago.



         Las fuentes estadísticas, con datos desglosados para Canarias desde 1945, no dejan lugar a dudas. Fueron más de 130.000 salidas las que se produjeron desde las Islas a diferentes países latinoamericanos. Y decimos salidas porque no se pueden identificar con igual número de emigrantes, puesto que algunos viajaron más de una vez a América. La década de los cincuenta constituyó la de mayor volumen emigratorio, con 76.064 individuos. Por su parte, las Canarias occidentales se convirtieron en el principal espacio expulsor, alcanzando el 89,35% del total. Respecto a los países receptores, serán Venezuela,Argentina, Brasil, Uruguay y la República Dominicana, los que drenaron el traslado transoceánico, situándose a la cabeza del flujo, de manera muy destacada, el país venezolano, fundamentalmente por motivos económicos, con el que manteníamos una importante tradición migratoria, principalmente canario-occidental.



        La migración neta fue negativa en las dos primeras décadas; es decir, las salidas superaron a los retornos. Ello se explica desde el punto de vista doméstico por una etapa de autarquía que determinó la vida económica y social canaria hasta 1960, con grandes cotas de sufrimiento para la población. Un sistema económico propio, por otro lado, de una economía de posguerra y que en el Archipiélago se encargó de dirigir los militares a través del Mando Económico. Se prolongó hasta 1946, año desde el que se advierte un mayor desarrollo de la iniciativa privada. Al mismo tiempo las repúblicas iberoamericanas vivían un período de bonanza, sobre todo la Venezuela de la época dorada de Marcos Pérez Jiménez [1952-1958], que, si en lo político instauró una verdadera dictadura, en lo económico impulsó el subsector industrial, muy especialmente el vinculado con las actividades petrolera y agrícola, sobresaliendo en ambas tareas el canario.



      Disipada la pujanza económica americana, surgieron inmediatamente políticas inmigratorias restrictivas en muchos países. Esto, unido a que se produjo un incremento significativo en la demanda de mano de obra dentro de las Islas, es lo que explica que en los años sesenta y setenta los saldos migratorios sean ya favorables. Canarias, debido al sector servicios (con el auge del turismo) y al empuje de éste sobre la construcción y, en menor proporción, gracias también a la agricultura, se convirtió en una región receptora de población, entre ella emigrantes que comienzan a retornar a su tierra y algunos de sus descendientes, pero a muy pequeña escala todavía.



      Los habitantes de las Canarias orientales marcharon igualmente hacia América, aunque en mucha menor cantidad. Aquí, también, el desplazamiento de población actuó como válvula de escape a las tensiones del mercado laboral, sin embargo la dirección de éste, que tradicionalmente había sido la isla de Cuba Argentina, por este orden, cambió decisivamente y se orientó de manera importante hacia el fronterizo continente africano, con mejores perspectivas económicas, lo que no ocurría con los países citados, y los lazos que mantuvieron históricamente con Venezuela no fueron tan fuertes como con la provincia vecina.



       Las emigraciones ilegales, en la década de los cuarenta y cincuenta (véase el despiece anexo), dan paso a otro tipo de emigraciones ordenadas y sistematizadas en función de las necesidades de los países receptores y emisores. Se crea así el CIME (Comité Intergubernamental para las Migraciones Europeas), que canalizó junto al Gobierno español (ayudado por el Instituto Español de Emigración y la Comisión Católica Española de Migración) y los países latinoamericanos con gran presencia inmigratoria española, los reagrupamientos familiares. Estamos hablando, por tanto, de una emigración con una motivación clara: la unificación de familias separadas por la emigración. El Plan de Reagrupación Familiar se inició en España en 1956, puesto que nuestro país firmó el convenio con el CIME el 4 de mayo de dicho año; pese a que no será hasta 1957 cuando tengamos las primeras cifras de salidas de familiares emigrantes. Entre esta última fecha y 1964 salieron desde los puertos canarios un total de 12.990, de los que corresponde a las Canarias occidentales el 83,85% (10.893 emigrantes), en función de su mayor preponderancia respecto a la emigración legal, y el restante 16,15% a las islas orientales (esto es, 2.097 emigrantes). El corte estadístico solamente existe para la provincia occidental, y éste pone de manifiesto, siguiendo la tónica de las salidas oficiales, que Venezuela es el principal país de destino, seguido a gran distancia de Brasil y la Argentina. La estructura por sexos revela una supremacía de mujeres, más casadas que solteras, dedicadas en su mayoría a las labores domésticas, características que lógicamente corresponden a este tipo de plan, el cual, por otro lado, explica asimismo que exista una preeminencia de niños y niñas (0-15 años).



Canarias y la emigración europea
         La emigración canaria a Europa se inició a finales de los años cincuenta y se desarrolló fundamentalmente entre la segunda mitad de los sesenta e inicios de los setenta. Su prolongación en el tiempo fue corta y nunca alcanzó los niveles de importancia que observamos en la española, como ya hemos puesto de relieve. Un ejemplo: el aporte de la emigración isleña al global español, entre 1960-1967, fue del 0,20%, es decir, 1.000 emigrantes frente a 486.522. Pero tampoco fue significativa si la comparamos con la que se dirigió desde el propio Archipiélago a América, que durante dicha fase ascendió a 39.145 individuos. El principal país de acogida es el Reino Unido, de forma abrumadora, seguido a larga distancia de los Países BajosAlemania y Suiza, y ya con un carácter casi testimonialFrancia y Bélgica. Se caracterizó por su mayor predominio en las Canarias occidentales, con el 84,78% del flujo entre 1964 y 1973 (5.818 emigrantes). Tal realidad, en hipótesis, viene determinada por el hecho de que los habitantes de éstas estaban más acostumbrados a desplazamientos de larga distancia y se amoldaban mejor a los nuevos requisitos.




África: un contrapunto migratorio canario-oriental

        Un rasgo esencial del fenómeno de la emigración canaria al África occidental, a diferencia de otros destinos ya analizados, es la de que no disponemos de datos estadísticos que nos ofrezcan la magnitud del proceso. Un alcance, que a pesar de lo expresado, era bien palpable en la sociedad canaria, como bien refleja la prensa del momento y las actas registrales de los ayuntamientos, donde muchos ausentes lo eran “por estar en África”. Es una manifestación casi exclusiva de las Canarias orientales, entre otras causas por su cercanía geográfica. Arranca en los años cuarenta, coincidiendo con una importante emigración española a este continente; se incrementa en los cincuenta y pasa a experimentar un gran desarrollo en la década de los sesenta y primer quinquenio de los 70, en concreto hasta 1975, fecha en la que se produjo la descolonización del Sahara occidental; área donde los canarios se emplearon en los servicios, la construcción y en las minas de fosfatos. Otros destinos fueron igualmente Ifni y Guinea Ecuatorial.




Título original: Las últimas oleadas emigratorias, 1941-1980

(*) Valentín Medina Rodríguez es historiador y profesor de Secundaria


Fuente: Canarias Semanal

martes, 1 de agosto de 2017

EL MUNICIPIO DE SAN LORENZO A DEBATE

El pasado 28 de julio de 2017 el Cabildo de Gran Canaria tuvo que debatir, en el pleno, sobre el Municipio de San Lorenzo. La gran mayoría de los que debatieron y votaron el viernes jamás pensaron que llegaría el momento en que se votaría la revisión del acuerdo de anexión del antiguo municipio de San Lorenzo al de Las Palmas de Gran Canaria en 1939, una revisión a la que la corporación insular se ve obligado por una sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 4 de Las Palmas.

Personalmente, cuando surgían preguntas y debates en torno a la memoria histórica, mencioné a todo político que quiso escucharme hablar sobre el tema que tarde o temprano tendrían que tomar una decisión y posicionarse en torno a qué hacer respecto al conflicto. 

Y no fui la única... y nos trataron de locos, en su gran mayoría. 

¡Pues llegó el día...! 

Les dejo por aquí las noticias que han salido en los medios sobre el asunto.

Fuente: CANARIAS 7







Fuente: LA PROVINCIA 







miércoles, 29 de marzo de 2017

Canarios en la Guerra de Marruecos (1909-1927)




Sin ningún lugar a dudas, la guerra de Marruecos propició el caldo de cultivo necesario para la posterior Guerra Civil en España, puesto que en ella se pusieron a prueba los diferentes onocimientos
tácticos desarrollados en este periodo y se forjó la carrera de los mandos que apoyaron la sublevación en la posterior década de los treinta, así como su pericia en el uso de las modernas técnicas y herramientas de combate.

En el presente blog les dejo el link a un breve artículo de mi autoría publicado en el suplemento de "La Prensa" del periódico "El Día" del pasado 25 de marzo de 2017.

Artículo "Canarios en la Guerra de Marruecos" de Jennifer Guerra Hernández

El Cabildo evaluará el rescate de los restos de la Sima de Jinámar

Jesús Quesada

El Cabildo se ha propuesto bajar a la Sima de Jinámar para estudiar la posibilidad de encargar la exhumación de los restos humanos de los represaliados durante la Guerra Civil arrojados a este tubo volcánico. Por otra parte, adjudicó este lunes a Tibicena la exhumación de los huesos hallados y por encontrar en el pozo de Tenoya.

Con asesoramiento de una empresa especializada y acompañado de especialistas en escalada, el Cabildo quiere hacer bajar en los próximos meses al fondo de la Sima de Jinámar a un técnico de Patrimonio Histórico para hacer una prospección de las posibilidades de recuperar e identificar los restos humanos de represaliados durante la Guerra Civil que permanezcan en este tubo volcánico.

El consejero de Cultura, Carlos Ruiz, adelanta que después de ese primer paso, y si el informe técnico posterior así lo aconseja, encargará la redacción de un proyecto para iniciar la exhumación de los huesos que puedan encontrarse en ese agujero de 76 metros de profundidad situado en Telde.

«Primero queremos ver si es factible», señala, para lo que resulta imprescindible que un especialista evalúe el estado de la fosa y la posible presencia de restos humanos, de la que han dado fe varios especialistas en montañismo que han descendido a la Sima en distintas fechas. La tradición oral habla de decenas de personas arrojadas a su interior durante la represión franquista de la Guerra Civil.

Por otra parte, el consejero de Cultura del Cabildo firmó este lunes la adjudicación del proyecto de exhumación de los restos humanos hallados y por encontrar aún en el pozo de Tenoya. La empresa Tibicena será la encargada de estos trabajos por un presupuesto de casi 20.000 euros. Comenzarán en «una semana o diez días más tardar» y tendrán una duración que «no se puede determinar con antelación».

El pasado 14 de marzo, dentro de los trabajos de excavación de este pozo de Arucas se hallaron varios huesos humanos, entre ellos un fémur, correspondientes en principio a dos varones. Estaban en una galería lateral, en buen estado de conservación.

En este pozo, la tradición oral sitúa los cuerpos de 30 a 50 represaliados en 1937. Los huesos aparecieron a unos 35 metros de profundidad y todavía quedarían 15 por excavar hasta el fondo, además de la mayor parte de las galerías laterales.

Fuente: Canarias 7